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sábado, 15 de febrero de 2014

Plaza de España

La Plaza de España de Sevilla es el edificio más destacado del Parque de María Luisa, y pertenece a la arquitectura regionalista (caracterizada por plasmar arquitectónicamente una rasgo particular del lugar y en la que se emplean modelos arquitectónicos del pasado).

Plaza de España de Sevilla / Fotografía: Alba Machuca
Esta monumental plaza fue encargada al arquitecto Aníbal González (uno de los arquitectos más reputados de la época que también era arquitecto director del evento) para la Exposición Iberoamericanadel año 1929 que tuvo lugar en la ciudad hispalense. Dicha exposición, como hemos comentado en otras entradas del blog anteriores, fue la primera exposición que pretendía mostrar el hermanamiento y las relaciones de unión entre la Península Ibérica con América e Hispanoamérica y Estados Unidos y Portugal con Brasil y Macao. Esta obra arquitectónica fue la más compleja y costosa de toda la Exposición del 29, debido a su gran dimensión y a la mano de obra que se requería para edificarla.


El 16 de mayo de 1913 se decidió denominar al plan ideado “Plaza de España” y el 31 de julio de 1914 se aprobó el proyecto de obra definitivo. Las obras comenzaron en agosto de 1914 para disminuir el paro obrero que padecía Sevilla entre los trabajadores que se contrataron para realizar la explanada de la plaza. Para la construcción del monumento, se siguió un sistema de contratas parciales, condicionadas por la corta liquidez del Comité.

Aníbal González siempre tuvo presente que las nuevas construcciones  tenían que permitir una funcionalidad similar a la del Estadio, que pudieran albergar a una gran masa de público y cualquier tipo de espectáculo. La primera versión de la plaza, reflejaba una explanada semielíptica, cerrada en su parte curva con tres pabellones provisionales (el de Industrias Generales, Actos y Fiestas, y Agricultura), entrelazados por dos pórticos  con terrazas a distinta altura. Pero estos elementos eran independientes y aislados entre sí, por lo que se modificó. Se disponía también una ría cruzada por ocho puentes, que serviría para separar la explanada central de un paseo superior que bordeaba las construcciones por su parte interior. Está ría  tendría forma semielíptica y cortada en el centro del diámetro para comunicar la plaza con el Parque de María Luisa. Delante del Palacio de Actos y Fiestas se agrandaba la explanada para albergar  una fuente gigantesca. Como detrás de la plaza discurría el Guadalquivir, dicho proyecto arquitectónico pretendía simbolizar que España, que mira hacia el río, recibe y da la bienvenida a las repúblicas americanas, recordando el verdadero motivo de la celebración de la Exposición Iberoamericana.

Situación de la Plaza de España / Fotografía: Google maps

A finales de 1915, el Comité decidió que uno de los edificios se destinara a sede de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Sevilla, lo que suponía cambiar la construcción. Se acordó realizar un edificio continuo y permanente que cerrara la plaza por su parte curva. Por tanto, el diseño definitivo conservaba muchos aspectos del primer trazado de la plaza pero con algunas modificaciones. La explanada tendría forma semielíptica, con 186,38 y 93 metros de diámetro y una superficie de 14.668 metros cuadrados. Los puentes de la ría se redujeron a  cuatro, denominados de Castilla, León, Aragón y Navarra, y se construiría una balaustrada de cerámica vidriada que la separaba del paseo.

Puentes de la Plaza de España / Fotografía: ojodigital.com

El paseo tendía una anchura de 25 metros, una leve pendiente para facilitar la visión de los espectadores y se comunicaba directamente con el Parque a sus extremos, construyendo así dos nuevos accesos al conjunto. El paseo albergaría cuarenta y ocho bancos, dispuestos como si fueran palcos, en forma de “U”. En el frente de cada banco se representaría en cerámica vidriada una escena histórica de cada provincia española y se instalarían dos hornacinas (hueco en forma de arco, que se suele dejar en el grueso de la pared maestra de las fábricas, para colocar en él una estatua o un jarrón, y a veces en los muros de los templos, para poner un altar) para contener publicaciones referentes a dicha provincia. En el suelo se estamparía el mapa y en la parte superior se dibujaría el escudo de ésta.

Banco de la provincia de Madrid (hornacinas, mapa e imagen ilustrativa) / Fotografía: panoramio.com

Bancos de la Plaza de España de Sevilla / Fotografía: deviajepor.es

El ceramista Pedro Navia Campos, que se encargó de la cerámica vidriada que decoraba la plaza, instaló cuarenta y ocho medallones de figuras relevantes españolas (sacerdotes, pintores, académicos, pensadores, poetas…) que rodean la plaza, además de veinticuatro águilas imperiales con el escudo de Carlos V y cuatro heraldos (mensajeros) de tres metros de altura que rematan el edificio central.


Medallón del pintor y artista Sorolla / Fotografía: galeon.com


Medallón del gran literario español, Quevedo / Fotografía: sevilladailyphoto

Se edificó una galería elevada de seis metros de profundidad rematada con arcos y columnas pareadas, y se instaló una terraza superior que la recorre en su totalidad. En los extremos del paseo se levantaron dos torres anexas inspiradas en los alminares de las mezquitas, repletas de reminiscencias renacentistas y barrocas. Dichas torres tienen influencias de otras obras renacentistas  como la torre de la Catedral de Córdoba de Hernán Ruíz III. La gran altura de dichas torres rompe el cielo de Sevilla, y hace que sean dos de las torres más vistosas de la ciudad hispalense junto con la Giralda, y en la actualidad también junto con la Torre Pelli, que sigue en construcción.


Una de las torres de la Plaza de España / Fotografía: Alba Machuca

Toda la obra está revestida de ladrillos finos utilizándose una decoración esmerada con cerámica vidriada, ladrillos tallados, hierro forjado y repujado, madera tallada y mármol labrado. Finalmente la superficie total del conjunto arquitectónico era de 50091 metros cuadrados.

La dimisión de Aníbal González en 1926 le impidió terminar la dirección de esta obra que recayó en manos de Pedro Sánchez Núñez. Vicente Traver se proclamó arquitecto director, e introdujo una desafortunada modificación al monumento con la construcción de una fuente central, lo que significó la ruptura de la funcionalidad dada a la plaza por su creador. Para Traver, a diferencia de Aníbal, no era el espacio vacío, que él destruyó, sino las construcciones. La fuente invita a rodearla mientras observas los edificios de rica decoración. Así, la mayor obra pública de la Sevilla contemporánea quedó como una obra ornamental. Traver se encargó de finalizar el proyecto en 1928.


Fuente de Plaza de España / Fotografía: wikipedia


La Plaza de España ha sufrido un importante proceso de restauración que finalizó el 17 de octubre de 2010. En ella, se recuperaron veinte farolas de cerámica y de fundición que se habían degradado con el paso de los años. Además, se volvió a llenar la ría que llevaba durante varios años vacía, y en la actualidad todos los visitantes pueden recorrer en barca dicha ría de la Plaza.


Farolas de cerámica en la balaustrada de la Plaza de España / Fotografía: flickr.com

A pesar de que Aníbal González no terminase esta grandiosa plaza, fue el creador de una de las obras más bellas y conocidas de la ciudad de Sevilla, y durante la restauración se instaló  frente a la propia plaza un monumento dedicado al arquitecto.


Monumento a Aníbal González



Fuentes:

-Catálogo oficial de la Exposición Iberoamericana del 29

-
Pérez Escolano, Victor (1996). Aníbal González: Arquitecto (1876-1929).


domingo, 8 de diciembre de 2013

Hotel Alfonso XIII

Hotel Alfonso XIII / Fotografía: Javier Espejo

El Hotel Alfonso XIII de Sevilla, es un edificio histórico situado en el centro de la ciudad hispalense, junto a la Puerta de Jerez y la antigua Real Fábrica de Tabacos.  Este lujoso edificio, llamado anteriormente Gran Hotel, nació durante el reinado de Alfonso XIII y gracias a la participación de éste  en la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla. La Exposición Iberoamericana del 29, que se inauguró el nueve de mayo de ese mismo año, fue la primera exposición que pretendía mostrar el hermanamiento y las relaciones de unión entre la Península Ibérica con América e Hispanoamérica y Estados Unidos y Portugal con Brasil y Macao. Un evento de estas características supondría la visita de numerosas personalidades importantes a Sevilla, por tanto el hotel nace de la necesidad de dotar de plazas hoteleras a la ciudad. Antes de que se confirmase donde se haría el encuentro, la ciudad se había quedado congelada en la urbe que fascinó a los viajeros románticos y apenas ofrecía más que hoteles mediocres descritos como antros horribles en los diarios de viaje de los forasteros.

El solar elegido fue el de los Jardines de Eslava, sobre un viejo teatro que había acogido varios conciertos, y hasta numerosas óperas al aire libre. El ganador del concurso para la construcción del edificio, bajo la dirección de Aníbal González (principal arquitecto de la Exposición), lo ganó José Espiau y Muñoz. El propio Rey Alfonso XIII demostró en todo momento gran interés en la edificación del hotel, que más adelante llevaría su nombre.

La construcción del edificio se inicia con el Trienio Bolchevique, en 1917. Mientras Europa vivía La Gran Guerra, y en Sevilla se ensayaban los motines, las huelgas y las barricadas, la ciudad hispalense se preparaba para albergar uno de los hoteles más importantes de toda Europa.

José Espiau y Muñoz, con la colaboración de un gran equipo especializado, concibió la construcción como un hotel de “grandes lujos” y esto se reflejó tanto en la fachada como en el interior del propio edificio. Construyó un hotel de estilo neomudéjar, una versión moderna inspirada en la arquitectura árabe, aunque con un toque regionalista andaluz. Utilizó elementos decorativos del rico plateresco sevillano en la portada.
En su interior, destaca el lujo y la categoría, los arcos y las columnas, con elegantes lámparas colgadas de elaboradísimos artesonados y carísimos suelos de mármol y de madera. Además se incorporaron costosos azulejos y se eligieron elementos decorativos de gran valor adquisitivo. Las habitaciones fueron diseñadas y adaptadas para alojar a reyes, presidentes, personalidades e invitados de la Exposición Iberoamericana.
El hotel dispone de una enorme suite real que siempre ocupaba Doña María de las Mercedes, madre del rey y huésped habitual durante Semana Santa y Feria. También se compone de seis salones para conferencias y banquetes, un salón real, y los famosos salones de Andalucía, Híspalis y Cartuja, situados uno a continuación del otro.

El coste total del Hotel Alfonso XIII, incluyendo el mobiliario y el decorado, resultó ser de doce millones de pesetas, más del diez por ciento del coste total de los edificios y obras públicas realizados para la Exposición. Así, desde el primer día, pudo colocarse cómodamente entre los mejores hoteles del mundo.

El hotel fue inaugurado oficialmente el 28 de abril de 1929, con el banquete de boda de la sobrina del Rey Alfonso XIII, la Infanta Isabel Alfonsa, con el Conde Juan Zamoyski. La celebración, presidida por el Rey y la Reina Victoria Eugenia, contó con un opulento banquete y un ostentoso baile al que asistieron numerosas celebridades reconocidas mundialmente.

Durante la Segunda República, pasó a llamarse Hotel Andalucía Palace, y cincuenta años después recuperó el nombre Hotel Alfonso XIII, conservado en la actualidad. Hoy, este hotel pertenece a la cadena hotelera The Luxury Collection by Starwood, y ha sido restaurado íntegramente en 2011 y reinaugurado el 13 de marzo de 2012.




Existen innumerables historias sobre el hotel y las diferentes personalidades que se han hospedado en el Alfonso XIII. Son conocidas las numerosas aventuras que el Rey tenía en las alcobas del propio hotel durante la construcción del mismo. Además, en él se han alojado celebridades como Grace Kelly con el príncipe Rainero que visitaron la Feria de Abril en 1966, Franco y Carmen Polo, visitantes asiduos del hotel, Brigitte Bardot, Robert Kennedy o Lady Di.

También se han rodado algunas películas en el seno del Hotel Alfonso XIII, como la película La femme et le pain, inspirada en la novela que Pierre Louÿs escribió durante un viaje a la Sevilla del mito de Carmen, o el film Lawrence de Arabia dirigido por David Lean.




Fuentes:

-Villar, Alberto: Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (2010)

-El Mundo

-Catálogo oficial de la Exposición Iberoamericana del 29


sábado, 7 de diciembre de 2013

La Torre del Oro

Torre del Oro / Fotografía: Alba Machuca

La Torre del Oro es en la actualidad una torreta tan emblemática para Sevilla como las mismísima Giralda. Es una torre albarrana (torre que antiguamente se ponía a trechos en las murallas) y almohade levantada en el primer tercio del siglo XIII, ya casi al final de la época islámica de la ciudad. El edificio que mide 15,20 metros de diámetro y 36,75 metros de altura, se encuentra en el centro de Sevilla, junto al río Guadalquivir y cercana a la RealMaestranza.

Abu-1.Ula fue el gobernador almohade que en 1220 la mandó edificar para defender la ciudad. La Torre del Oro era el punto último de una muralla que iba del alcázar al río y servía de anclaje para unas cadenas que cruzaban el Guadalquivir y se unían a un bloque de argamasa (mortero hecho de cal, arena y agua, que se emplea en las obras de albañilería) al otro lado. De este modo se impedía el paso a cualquier embarcación que quisiese subir río arriba.

El edificio es de planta dodecagonal construido entre 1220 y 1221 durante el mandato del almohade Abu-1.Ula. Se llamó Torre del Oro o Bury al Dahab o Borg-al-Azaja en árabe, desde la época almohade, y dichos nombres intentaban expresar el deslumbramiento que causaba mirar dicha torre cuando el sol se reflejaba en ella.

El segundo cuerpo también dodecagonal, se edificó en el siglo XIV por orden del rey Don Pedro I. Algunas leyendas cuentan que la Torre del Oro servía como residencia a las amantes del Rey Don Pedro. Con el paso del tiempo, la torre perdió verdaderamente su función primitiva y cayó en el abandono. En el siglo XVI se modificó dicha torre y se realizaron numerosas obras que restauraron sus imperfecciones. Gracias a esa rehabilitación, la Torre del Oro pudo sobrevivir al terrible terremoto de Lisboa de 1755, el cual sacudió a la ciudad y afectó gravemente a la Torre. 

Finalmente, el último cuerpo, cilíndrico y coronado por una cúpula, se construyó en 1760 bajo la dirección del ingeniero militar Sebastián Van der Borcht, el cual se encargó de dirigir una década antes la Real Fábrica de Tabacos. Esta última reforma sucede después de que el pueblo sevillano impidiese el derribo de la torre a manos del marqués de Monte Real. Éste quería destruir la emblemática torre para ampliar el paso de los coches de caballo a efectos de dejar el paso de San Telmo al Puente de Triana más derecho.

Durante todas esas etapas, la Torre del Oro ha funcionado como prisión, residencia, como capilla dedicada a San Isidoro de Sevilla, almacén de pólvora, sede de las oficinas de la Compañía del Río Guadalquivir y hasta parte del escudo de algunos pueblos y ciudades del norte de España que participaron en la conquista de Sevilla, como el escudo de Santander, de Cantabria o de Comillas.
   
Escudo de Comillas
Escudo de Santander 


     

                           

En la actualidad, además de proporcionarnos una de las mejores panorámicas de Triana desde el río, la Torre del Oro alberga la sede del Museo Naval de Sevilla desde 1.944, donde se aguardan variados objetos y piezas relacionados con la vida marinera sevillana. Contiene grabados, cartas marinas, maquetas, instrumentos antiguos de marear (navegar) así como documentos históricos. Hoy, por tan solo un euro puede visitarse este emblemático edificio, impregnado de valiosas historias y culturas entre sus cimientos.




Fuentes:

-Grosso, Manuel: Sevilla, ciudad de leyenda ; Ed. Jirones de Azul; Sevilla 2009


viernes, 29 de noviembre de 2013

La Giralda

La Giralda / Foto:Alba Machuca
La Giralda es el edificio más conocido de la ciudad de Sevilla por excelencia. Es el campanario de la Catedral de Santa María de la Sede, la catedral gótica cristiana con mayor superficie del mundo, situada en la capital hispalense. La torre del campanario está constituida por varios cuerpos construidos durante diferentes épocas, dejando impregnada dicha torre de algunas de las culturas que permanecieron durante años en la ciudad. En su día, la Giralda fue el edificio más alto de España con 97,5 metros de altura (101 metros incluyendo el Giraldillo, escultura que corona su cúspide). El 29 de diciembre de 1928 fue declarada Patrimonio Nacional y en 1987 se integró en la lista del Patrimonio de la Humanidad, como símbolo de su majestuosidad.


Los dos tercios inferiores de la Giralda pertenecen al alminar (alta torre propia de las mezquitas donde el almuédano llama a los musulmanes fieles a rezar diariamente; aunque dicha torre se utilizaba además como un observatorio astronómico) de la antigua mezquita construido en la época almohade a finales del siglo XII en la ciudad sevillana. La parte superior de la torre es un remate que se añadió en la época cristiana, cimentado para alojar las campanas.

En el periodo de dominación almohade en Sevilla (1172-1248), la ciudad hispalense fue la capital de la Península Ibérica, y por esta razón se comenzaron a modernizar y renovar las infraestructuras de la ciudad. El califa almohade Abu Yacub Yusuf ordenó la construcción de una gran mezquita en la capital, justo en los terrenos que actualmente ocupa la Catedral. La construcción del templo tuvo lugar entre abril de 1172 hasta marzo de 1198, aunque éste no se inauguró hasta el 30 de abril 1182.

La dirección de las obras fue encargada al prestigioso arquitecto de origen andalusí Ahmad Ben Baso, el cual construyó un edificio de planta rectangular con una superficie de más de 15.000 metros cuadrados. Poseía 17 naves adornadas con arcos de herradura y un amplio patio de abluciones (patio utilizado por los musulmanes para lavarse y purificarse antes de entrar a la mezquita)  que todavía se conserva con el nombre de Patio de los Naranjos. La mezquita tenía orientación de norte a sur y su puerta principal corresponde a la actual puerta del Perdón, que da paso a dicho patio de abluciones.

Las obras de la Giralda se iniciaron en el año 1184 y su construcción duró doce años. Fue construida por tres arquitectos diferentes; Ahmad Ben Baso (en piedra), Ali-Al-Ghumari y Abu-I-Laith as-Siquilli (continuó en ladrillo), quien la finalizó en el año 1198. Las obras de construcción del alminar de la mezquita tuvieron un carácter intermitente, recibiendo en el año 1195 un impulso definitivo con motivo de la victoria árabe sobre las fuerzas castellanas. Su planta es cuadrada por lo que se eleva con forma prismática. Su interior consta de 35 rampas que permiten el acceso a la parte superior, rodeando un sistema de pequeñas cámaras superpuestas que componen el núcleo interior del edificio. Tenía una altura de 82 metros, siendo el edificio más alto de Europa en esa época, gracias a la colocación de cuatro bolas de bronce dorado en el remate superior de la torre.

Después de la conquista cristiana, la Giralda sufre su primera modificación debido a un terremoto ocurrido en 1365, en el que el alminar pierde las esferas de bronce que coronaban la torre. Dichas esferas fueron sustituidas por un sencillo alminar con símbolos cristianos.
Durante la época renacentista en la ciudad sevillana (1528-1593), se ideó un nuevo proyecto del campanario de la Giralda en 1557, el cual no se logró realizar. Posteriormente en 1568, el cabildo catedralicio encargó al arquitecto cordobés Hernán Ruíz la modificación del campanario de la Giralda, y le pidió que el nuevo cuerpo tuviera un remate en forma de estatua que representara la Fe y el triunfo del cristianismo.


Evolución de la construcción del alminar  


Así, se añadió el cuerpo de campanas, el cuerpo de las azucenas (que cuenta con cuatro jarras de azucenas de bronce, una en cada esquina), el cuerpo de carambolas y la estatua monumental que culmina la torre. Además en cada uno de los cuatro lados del segundo cuerpo de campanas figuran las palabras: TURRIS FORTISSIMA NOMEN DNI. PROVERB. 18, las cuales constatan la cristiandad que dominaba en la época y que significa "la torre más fuerte en el nombre de Dios. Proverbio 18". 

La estatua que remata el campanario, mide cuatro metros de altura sin contar el pedestal, y es denominada por fuentes documentales como El Coloso de la Fe Victoriosa. Fue fundida en bronce por Bartolomé Morel entre 1566 y 1568, quien utilizó un modelado de Juan Bautista Vázquez el Viejo. La escultura hace de veleta al girar según la dirección del viento,  lo que motivó la denominación popular de la Giralda, que significa “veleta de torre que tiene figura humana o de animal”, comenzándose a conocer a la figura como el Giraldillo.

El Giraldillo / Fotografía: Blog spanishcaffeinegirl

En 1997 el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) se reunió para planificar y organizar la restauración del Giraldillo. Después de una gran investigación y un elaborado trabajo, la estatua ha sido restaurada recientemente.


Restauración del Giraldillo en el IAPH / Fuente: El Giraldillo, proceso de restauración


Subida del Giraldillo a la torre / Fuente: Junta de Andalucía


En la actualidad, la Giralda es el edificio turístico más conocido de la ciudad hispalense y se conserva a la perfección tras las restauraciones descritas anteriormente. Puede ser visitada por todo aquel que lo desee, de forma gratuita para los sevillanos y por ocho euros para los demás, incluyendo la visita a la Catedral de Santa María de la Sede.



Fuentes:

-RODRÍGUEZ ESTÉVEZ, Juan Clemente (1998). El alminar de Isbiliya: La Giralda en sus orígenes (1184-1198). Sevilla. Editorial: Ayuntamiento, Área de Cultura.

-RAVÉ PRIETA, Juan Luis, RESPALDIZA LAMA, Pedro José, FERNÁNDEZ CARO, José Juan:  El Giraldillo, proceso de una restauración. Editorial: Consejería de Cultura. Sevilla (2003)